Son químicos autorizados, que son usados en los alimentos industriales para hacerlos lucir más frescos; de esta manera un pan viejo no se endurece y un chocolate se siente homogéneo.

Según prolongados estudios, podrían ser los causantes de muchas enfermedades que aquejan al hombre, entre ellos de la gran epidemia de diabetes y obesidad asegura la bioquímica estadounidense Bárbara Corkey, según expuso la Universidad de Boston en 2012.
Estos productos, que la cocina industrial suele usar en los últimos años se encargan de unir las grasas con alimentos compuestos de agua, de otro modo quedan separados.


