Ir al colegio es un rollo. Igual no lo recordamos tan mal porque nuestro cerebro es elegante y benevolente y tiene la habilidad de transformar lo malo en algo mucho menos malo a medida que pasa el tiempo. Pero muchas de las cosas que nos metieron en la cabeza, que forman parte del mismo núcleo del funcionamiento del sistema escolar, es basura que deberíamos ignorar si queremos hacer algo productivo en la vida.
Todo este mes he hablado de las cosas que me gustaría que me hubieran enseñado. Hoy, para terminar el ciclo, os hablo de las cosas que me gustaría que se hubieran ahorrado. Son actitudes y maneras de actuar que no nos hacen ningún favor como adultos.
Yo no hace falta que lo diga más veces, escribí bastante sobre cómo me preocupa la educación de nuestros niños, en este post de Dumbo llamado Si yo dirigiera el mundo (como una camiseta que tengo), en este otro llamado Educar a los niños para ser emprendedores, o en este de Cómo la educación mata la creatividad. El caso es que a mi la escuela y el sistema educativo “tradicional” me parecen algo infernal. Yo creo en otro tipo de educación y en otros valores.