Ningun conocimiento se nos da si no existe en nosotros la voluntad de conocer, ninguna droga nos salva si no queremos ser salvados.
"La experiencia más hermosa que podemos tener es lo misterioso. Es la emoción fundamental de la que
nace todo arte y ciencia verdaderos. Quien no la conozca y ya no pueda sorprenderse ni maravillarse, es
como si estuviera muerto y sus ojos estuvieran cerrados"
"Nada de lo que escuches, sin importar quien lo diga.
Nada de lo que leas, sin importar dónde esté escrito.
Nada debes aceptar, sin previo discernirlo.
Y por ti mismo, deberás decidir su validez o no.
¡Investiga!"
jueves, 17 de enero de 2013
`Combaten el terrorismo en Mali, pero lo organizan, financian y protegen en Siria´
El doble rasero del Consejo de Seguridad: Siria ha repudiado el doble rasero de algunos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, que por un lado combaten supuestamente al terrorismo en Malí y por otro lo amparan en territorio sirio.
"Mientras algunos países, en particular occidentales, pretenden luchar contra el terrorismo en Malí -y nosotros apoyamos esta lucha donde sea-, al mismo tiempo, apoyan ese terrorismo y a los mismos grupos terroristas en Siria", reza la carta abierta enviada este miércoles por el ministerio sirio de Asuntos Exteriores al Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (CSNU).
La cancillería siria denuncia el mutismo del máximo órgano de seguridad internacional ante los crímenes que cometen las bandas terroristas contra la población y el Gobierno sirios.
La misiva deplora que el Consejo de Seguridad a través de su actuación de doble moral cierre los ojos al sufrimiento y pesar del pueblo sirio, y sus miles de víctimas civiles, así como la destrucción provocada por terroristas contra la infraestructura.
Lo que creemos ser
Nuestro sentido de lo que somos determina cuáles han de ser nuestras necesidades y las cosas a las cuales les atribuiremos importancia en la vida; y todo aquello que nos parezca importante tendrá el poder de perturbarnos e irritarnos. Esto se puede utilizar como criterio para descubrir hasta qué punto nos conocemos a nosotros mismos. Lo que nos importa no es necesariamente lo que expresamos ni aquello en lo cual creemos, sino aquello que se manifiesta como serio e importante a través de nuestros actos y de nuestras reacciones. Entonces conviene preguntarnos: “Cuáles son las cosas que me irritan y me alteran?” Si las nimiedades tienen el poder para molestarnos, entonces eso es exactamente lo que creemos ser: un ser insignificante. Esa será nuestra noción inconsciente. Cuáles son las cosas insignificantes? En última instancia, todas las cosas son insignificantes, porque todas las cosas son transitorias.
Podemos decir, “sé que soy un espíritu inmortal”, o “estoy cansado de este mundo de locos y lo único que deseo es paz”, hasta cuando suena el teléfono. Malas noticias: hubo un colapso de la bolsa de valores; se dañó el negocio; se robaron el automóvil; llegó la suegra; se canceló el viaje; se canceló el contrato; el compañero se ha ido; piden más dinero; dicen que es culpa nuestra. Entonces se levanta en nuestro interior una oleada de ira o ansiedad. La voz se torna dura: “no soporto más esto”.
Acusamos, culpamos, atacamos, nos defendemos o nos justificamos, y todo eso sucede en piloto automático. Obviamente hay algo más importante para nosotros que la paz interior que pedíamos hace un momento, y tampoco somos ya un espíritu inmortal. El negocio, el dinero, el contrato, la pérdida o la amenaza de pérdida son más importantes. Para quién? Para el espíritu inmortal que dijimos ser? No, para mí. Para ese pequeño yo que busca la seguridad o la realización en cosas transitorias y que se enoja o se pone nervioso cuando no las encuentra. Bueno, por lo menos ahora sabemos quiénes creemos ser realmente.
miércoles, 16 de enero de 2013
La OTAN confiesa: en Afganistán había petróleo
Exxon Mobil, la mayor petrolera privada del mundo, estudia aterrizar en Afganistán y la canadiense Terraseis, anuncia haber encontrado petróleo en la provincia Faryab. Desde la ocupación en 2001, los países de la OTAN han perforado, sólo en la cuenca del Amo Darya, 322 pozos, donde se estima que hay entre 500 y 2 mil millones de barriles de crudo.

Aunque la prensa occidental habla con euforia del “descubrimiento” repentino del Oro Negro afgano, desligándolo de la invasión y la ocupación del país, desde 1938 —cuando los británicos construyeron las primeras refinerías en Irán y Arabia— había conocimiento sobre los yacimientos petrolíferos de Angut, al norte de Afganistán, que en 1959 fueron explotados por los soviéticos, quienes construyeron el primer gasoducto del país que terminaba en Uzbekistán.
Hasta 1966 habían perforado otros 60 pozos en el suelo de Herat y Helmand entre otras zonas. En los 80, mientras EEUU armaba a los mercenarios liderados por Bin Laden y les llamaba “luchadores por la libertad”, desmantelando el gobierno socialista del doctor Nayibloha, la URSS iba a construir una refinería capaz de producir un millón de toneladas de gas por año.
Récord de contaminación en China
Nunca ha habido tanta contaminación en Pekín y las autoridades han lanzado una alerta amarilla. Desde que se miden los niveles de polución, desde 2008, nunca antes se había alcanzado el nivel actual: los niveles están por encima de 500 microgramos por metro cúbico. (Madrid, para hacernos una idea, ronda, habitualmente, los 50.)
La Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos señala que los niveles que se encuentran entre los 301 y los 500 microgramos por metro cúbico son peligrosos y, por tanto, se aconseja no realizar actividades al aire libre. La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene baremos más estrictos. Más de 500 supera en más de veinte veces el nivel considerado seguro.
Muchas viviendas particulares y oficinas chinas cierran a cal y canto y los purificadores de aire funcionan a plena potencia. En internet, se pueden leer calificativos de la situación como aire “post-apocalíptico”, “terrible” o “increíble”. Las personas que trabajan en las altísimas torres de oficinas en el centro de Pekín no podían distinguir los rascacielos de enfrente.
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Pocos son los habitantes de Pekín que se atreven a salir a la calle sin una mascarilla que les proteja de la contaminación. El nivel de contaminación es tal que se ha llegado a esta terrible situación en la capital de China, que se asemeja a una gran sala de fumadores que nunca se ventila. Sólo que, en vez de humo de cigarrillos, es polución.