Desde la Ilustración, se da por buena la hipótesis de la dialéctica, según la cual sólo se mejora una situación reaccionando ante ella y forzando una nueva realidad, cueste lo que cueste.
Para el taoísmo, sin embargo, se puede actuar ante la realidad sin forzarla (concepto "wu wei"), entendiendo el "camino" de las cosas. De este modo, se puede "promover el orden" pero no "oprimir", encontrar el equilibrio entre la acción propia y la que nos rodea, o "acción decreciente".
"No acción": sobre la fuerza del agua
Una corriente contemporánea se ha servido, desde los trabajos de Carl Gustav Jung
sobre "sincronicidad" entre el individuo y lo que le rodea, del
concepto taoísta "wu wei", muy cercano a la idea de "virtud" la
filosofía clásica, para exponer el cultivo individual como la principal
fuerza para la autorrealización, tanto la propia como la de otros, manteniendo un equilibrio con personas y recursos.
El taoísmo
compara el "wu wei", o "no acción", con la naturaleza pasiva y a la vez
perseverante del agua de un río. El agua es, en apariencia, débil y
delicada, pero su fuerza erosiona poco a poco la roca más sólida.
A
diferencia de los materiales sólidos, el agua no tiene voluntad, decían
los primeros taoístas, pero ello le permite llenar cualquier recipiente
y tomar cualquier forma, así como buscar el más mínimo resquicio para
escurrirse.

